25 junio, 2006

Una Casa con Historia

I

El año 2.000, una familia de Laredo, en Cantabria, dio comienzo a las obras de rehabilitación de un inmueble situado en la calle Ruamayor, dentro del Conjunto Histórico Artístico de la Villa de Laredo, conocido como "Puebla Vieja", de dicha Villa.

Casi al final de los trabajos, se procedió a la limpieza de un alargado y estrecho patio propio, situado a la trasera de la finca, quedando al descubierto el suelo, formado por losas de piedra muy bien dispuestas y conservadas.

El arquitecto autor y director del proyecto, D. Miguel Angel Montes, adelantó que esas losas cubrían un antiguo alcantarillado. Por razón de las obras, hubo que elevar el nivel del patio, para lo cual se rellenó con cascote limpio y se cubrió con una capa niveladora de cemento. De esta forma, quedaron las losas "in situ" intactas y protegidas. Finalmente, fueron revocadas las piedras sueltas y consolidados los muros que delimitan el patio.

De todo el proceso de rehabilitación de la finca y su patio, se obtuvo un amplio "dossier" fotográfico por parte de los propietarios.

En Mayo de 2.002 se terminaron las obras de restauración de la finca, cuya acertada rehabilitación fue elogiada por el vecindario y por las autoridades locales. Dotada de un gran mirador acristalado, esa finca es nombrada por sus propietarios como "Ruamayor, 20".


Ruamayor 20

II

Llevaban los dueños ya un año habitando el inmueble cuando, en Agosto de 2.003 encontraron en el libro "Historia de Laredo", una reproducción de un dibujo del año 1.701 procedente del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, en el que aparecían varias casas de la calle Ruamayor, entre ellas, la de su propiedad.

Puestos al habla con la dirección del Archivo de Valladolid, se enteraron de que ese dibujo y un plano de la misma finca, formaban parte de un pleito iniciado en Laredo el año 1.696 y culminado en la Corte Real de Valladolid el año 1.709. Se solicitó y obtuvo de aquel Archivo una copia del pleito, que tuvo que ser microfilmada y ampliada, compuesta de 605 folios, así como ampliaciones fotográficas del dibujo y del plano indicados. (Ver la reproducción del dibujo de 1.701, aneja, para seguir con más facilidad este texto).


Plano de 1.701

Hasta ahora se han transcrito casi 200 folios, y aunque ha de llevar aún largo tiempo su culminación, dada la dificultad de la lectura de tan abultado material, su ilegibilidad en distintas caligrafías, profusión de abreviaturas y rasgos, borrones, etc., sin embargo con lo ya transcrito se ha podido determinar que:

  • De las tres casas juntas de la calle Ruamayor que aparecen en el dibujo de 1.701, cada una con su letra, la de la izquierda, letra B, correspondió a Francisco de Santander Marroquín, cura de la Parroquia de Santa María, quien vivía con su hermano D. Juan Antonio; la siguiente, letra C, a María Santos de Vía; y la tercera y última, letra también C, a los herederos de Diego de la Hedilla.


  • El pleito fue entablado por Don Francisco de Santander contra Don Antonio de Sisniega Pedredo y Salazar, propietario éste de las casas que en el dibujo abarcan toda la margen derecha del primer tramo de la calle San Martín, letras A y G, así como una huerta, letra E, situada entre las casas del Sr. Sisniega y la del Sr. Santander.


  • El origen de ese pleito fue por causa de una ventana que el Sr. Sisniega abrió, sin permiso, en un tramo de muro de su huerta, colindante con un albañal o alcantarillado, que discurría a la trasera de las dos primeras casas colindantes (la de Santander y la de Santos), por cuya ventana, letra K, vertía Sisniega las "aguas menores y de cocina" al albañal, letra L, originando insufribles molestias.


  • D. Antonio de Sisniega fue una persona de gran poder e influencia: "Regidor Perpetuo de la Villa", -fue Regidor, es decir, Concejal, Perpetuo por ser descendiente de familias fundadoras de Laredo-, "Contador de las Rentas Reales de las Quatro Villas de la Costa de la Mar" (Santander, Laredo, Castro-Urdiales y San Vicente de la Barquera), así como "Superintendente de las Reales Fábricas de Artillería de Liérganes".


  • Su amistad con el Teniente del Corregidor de las Cuatro Villas fue determinante para imponer éste una sentencia tremendamente dura, y lo que es peor, absolutamente injusta, al demandante Don Francisco de Santander, en el pleito iniciado en 1.696, condenándole, en 1.701, a seguir permitiendo que por la ventana abierta por el Sr. Sisniega al albañal para uso de la casa del cura y de la otra casa colindante, pudiesen Don Antonio de Sisniega, su familia y servidumbre, seguir vertiendo las aguas negras, con los daños, molestias, olores e insalubridad que ello originaba, y, lo que es más grave, imponiendo al clérigo, además, la obligación de "guardar perpétuo silencio".


  • El mismo demandante Don Francisco de Santander Marroquín recurrió, desde el inicio, a la Real Chancillería de Valladolid, y el pleito se prolongó varios años más.


  • En Febrero de 1.706 falleció Don Antonio de Sisniega, a los 56 años de edad, siendo enterrado "con honra mayor" en la iglesia del Convento de San Francisco, de Laredo. Dejó esposa y tres hijos menores de edad.


  • En 1.709, su ex-viuda, Doña Josefa de Careaga Helguero, vuelta a casar el año 1.708 en segundas nupcias, aunque pidió la conclusión del pleito, el Tribunal de la Real Chancillería dictaminó finalmente "no poderse verter por la ventana", que fue la causa de la querella. La Justicia, al fin, dio la razón a Don Francisco de Santander. Fin del litigio.
Tanto el dibujo como el plano de 1.701 incorporados al pleito, contienen numerosos datos, como medidas, distancias y superficies, expresados en pies castellanos, así como nombres de calles o de edificios colindantes, de modo tal que los Jueces de la Corte Real, entonces en Valladolid, desde la distancia, pudieron tener una visión muy completa de las fincas objeto del pleito.

Gracias a ambos documentos y a las medidas acotadas en pies que figuran en el plano, se ha comprobado con total certeza, que a la casa de Ruamayor que fue de Francisco de Santander, le fue posteriormente añadida la contigua, situada a su derecha, entrando, y de menor tamaño, que fue de María Santos de Vía.

Resulta evidente que se demolió la fachada principal de esta última, que constaba de dos puertas (una de ellas de medio punto), dejando una sola, centrada, en dintel, se anularon dos ventanas pequeñas del desván, para igualarla en altura a la de Santander, y se creó en la planta primera, otro patio, éste a la altura del piso primero.

III

Una vez conocida la historia del inmueble (como se dice, a partir de Agosto de 2.003, cuando la casa ya estaba habitada), se procedió a examinar todas y cada una de las fotografías obtenidas en las distintas fases de la obra en general, resultando que:

  • Efectivamente las losas encontradas en lo que hoy es el patio trasero, corresponden al antiguo albañal ó alcantarillado.


  • En cuanto a la ventana abierta al albañal, que dio origen al largo y sin duda costoso pleito, en una de las fotografías del patio, en la parte que separa del edificio actualmente existente sobre la finca que fue del Sr. Sisniega, se observa claramente la existencia de dicha ventana, cuadrangular, obturada por una piedra que encaja en sus cuatro lados, situada aquella ventana, exactamente, en el lugar y a la altura del suelo que señala el dibujo de 1.701, ello en cumplimiento de la sentencia definitiva de la Corte Real de la Chancillería de Valladolid, equivalente al Tribunal Supremo. Esa ventana está perfectamente localizada para una eventual e hipotética visualización y confirmación del hecho.
IV

Los propietarios de "Ruamayor, 20", alentados por tales antecedentes, continuaron investigando los orígenes de la finca, con anterioridad al pleito, y después de estudiar cuanta documentación han podido consultar, resulta que:

  • La casa (que en el dibujo y plano de 1.701 era entonces de Don Francisco de Santander), anteriormente perteneció a Don Lope García de Salazar La Obra, y a su fallecimiento pasó por herencia a su hija Doña Catalina de Salazar, la cual la vendió, el año 1.534, a Don Pedro González de Escalante.


  • La familia La Obra (recordemos que fue una de las cuatro familias fundadoras de Laredo), cuyo lema nobiliario era: "La Obra lo dirá" (algo así como "por mis obras me conoceréis"), tuvo otras casas de su Mayorazgo, a ambos lados de la calle Ruamayor, algunas de las cuales, junto con las de otras familias, se quemaron en el incendio de 1.581.


  • Durante las obras de rehabilitación se observaron evidentes señales de incendio, dado el ennegrecimiento que presentaban las piedras de los muros en la planta baja, lo que hace suponer que después de dicho incendio, aprovechando esos muros de carga se reconstruyeron dos viviendas que posteriormente fueron unidas y que constituyen la actual finca de Ruamayor num. 20, de Laredo.
Como se ve, esa casa ya existía con anterioridad al año 1.534 (ya que ese es el año en que fue vendida), es decir, que esa transmisión de dominio tuvo lugar 22 años antes de que el Ex-Emperador Carlos V desembarcase en Laredo, en 1.556, con destino de Yuste.

V

Finalmente, añadir que los titulares de la finca "Ruamayor, 20", son la familia laredana De Francisco, la cual continúa investigando sobre más antecedentes. Uno de sus miembros, respecto a las obras de rehabilitación, confiesa:

"Creemos que se ha cumplido el lema de la familia La Obra, cuando proclamaba, en futuro, 'La Obra lo dirá', por lo que después de la rehabilitación de la que fue su casa, el espíritu de ese lema, en presente, podía ser: 'La obra lo ha dicho y hecho', mostrando así su conformidad con los trabajos ejecutados." Y añade: "Y si a la familia La Obra pensamos que le hubieran agradado, ¡a la familia De Francisco, también!"

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18 junio, 2006

Xavier Cugat en Laredo (y II)

En la primera parte de estos recuerdos, dábamos unas pinceladas, a modo de introducción, en especial dirigidas a los más jóvenes, sobre la personalidad de quien fué afamado músico, compositor y adaptador, así como creador de la que durante muchos años fue la orquesta más famosa del mundo, el polifacético Xavier Cugat, español afincado en Estados Unidos durante casi setenta años.

Por ello, cuando en el verano de 1.956 -no tenemos esta fecha absolutamente contrastada- saltó la noticia en Laredo de que Xavier Cugat iba a actuar en el Tenis Club de esta Villa con su orquesta, acompañado de su mujer Abbe Lane, al principio la gente pensó que se trataba de un bulo, pero efectivamente, días después, un sábado de mediados de Agosto de aquel año, tuvo lugar su actuación, que por imprevista, ni siquiera figuraba en los anuncios del Club en el programa oficial de fiestas del Ayuntamiento de Laredo de aquel verano.

Ya dijimos en el anterior número de esta Revista, que cuando había espectáculos interesantes en el Tenis Club, los laredanos, en su condición de "socios externos", acudían masivamente y se situaban a lo largo de las tres calles entre las que estaba instalado el Club, es decir, Avenida de la Victoria, Calle Guillermo Martínez Balaguer y Calle Marqués de Valdecilla, en la parte exterior del cierre perimetral del Tenis, para no perder detalle del espectáculo que se desarrollaba en sus instalaciones, ya que el escaso desarrollo de los arbustos plantados en la parte interna de la cerca, permitía su observación sin mayores incomodidades.

El Tenis Club estaba materialmente lleno de socios, pues había expectación por ver esa actuación, ya que había supuesto un considerable esfuerzo económico de la entidad, cuya directiva, que residía en Madrid, tuvo ocasión de enterarse de que Xavier Cugat se encontraba en gira por Europa, acompañado de su joven esposa, la cantante Abbe Lane, con la que se había casado en 1.952, cuando ella tenía 20 años y él 52, ya que Xavier había nacido en 1.900. Y los directivos no desperdiciaron la ocasión.

A media mañana llegó a esta Villa el autobús conteniendo a la pareja y a los componentes de la orquesta. Como el día resultó muy soleado, muchos de ellos acudieron a la playa.

Abbe Lane, cuando actuó en Laredo, tenía 24 años, era de rostro muy atractivo, lucía una figura esplendorosa, peinaba una larga melena rubia y sus vestidos eran siempre muy ajustados y escotados. Cugat la convirtió muy pronto en la reina del "cha-cha-cha".

Cuando Cugat -conocido entre sus amigos como "Cugui"- hizo su aparición en la pista, fue recibido con una larguísima ovación, que se prolongó mucho más al presentar al público a Abbe Lane.

Xavier en ese momento llevaba en la mano una pipa, que a veces acercaba a la boca, pero que nunca utilizó "de verdad", porque no era fumador. La usaba únicamente porque resultaba muy fotogénico con ella.

A continuación su afamada orquesta "Cugat and the Gigolos", todos vestidos con vistosas chaquetas rojas llameantes, al igual que lo había hecho durante décadas en el Hotel Waldorff Astoria, de Nueva York, inició su actuación con la canción del compositor Ernesto Lecuona, "Siempre en mi Corazón", lo que volvió a arrancar las ovaciones del público.

Xavier estuvo esa noche soberbio: cariñoso, simpático y locuaz y ocurrente.

Tras interpretar la orquesta un amplio repertorio de música bailable, caribeña y brasileña sobresaliendo congas, rumbas, cha-cha-chas, tangos y calipsos, con acertadas "salpicaduras" de jazz americano, se llegó el descanso.

Cuando se inició la segunda y última parte, con la actuación de Abbe Lane como cantante, "Cugui" apareció con un gracioso perrito chihuahua en el brazo.

Entre una canción y otra, acariciando a su menuda mascota, dijo:

- "Me encuentro aquí, de verdad, como en mi propia casa, porque tienen ustedes que saber que yo vivo también en Laredo, Texas, donde tengo otros muy lindos perritos. A partir de ahora, cuando vuelva al Laredo texano, me seguiré acordando de este Laredo tan bello, que he tenido ocasión de conocer, así como sus gentes, y su preciosa playa. ¿Verdad que sí, cariño?"

Al asentir su bella mujer, muy sonriente, otra larguísima ovación resonó en el recinto, a la que se sumaban los aplausos de los "socios externos", que seguían, en directo la actuación a través de la megafonía.

Y es que Cugat no mentía. Como en todo veía posibilidades de crear algún tipo de negocio, al hacer una escena con un perrito, que tuvo mucho éxito, se le vino a la cabeza dedicarse a la crianza de perros chihuahuas, estableciendo el criadero en la homónima ciudad de Laredo, en el estado de Tejas, la cual, como se sabe, queda separada de Nuevo Laredo, perteneciente al estado de Tamaulipas, en Méjico, por medio del Río Grande -como se le conoce en EE.UU., o Río Bravo como le denominan en Méjico-, cuyo río hace frontera entre ambos paises y se salva a través de cinco puentes internacionales.

En la segunda parte del espectáculo Abbe Lane deleitó al público cantando melódicas baladas, muchas en correcto español, mientras se movía por la pista con gran soltura y voluptuosidad, ya que "Cugui" le había enseñado, y bien, todas las artes escénicas. No olvidemos que Xavier aconsejó a Carmen Miranda, la bailarina, cantante y actriz brasileña, el uso de aquellos a modo de sombreros con frutas caribeñas en la cabeza, que utilizó en sus películas musicales, y que fue también quien descubrió a la mismísima Rita Haywort, con la que intervino en un filme. Esta actriz, máximo símbolo sensual del cine de los años cincuenta, protagonista de "Gilda", estuvo casada con el príncipe pakistaní Alí Kan, quien recibía cada cumpleaños de su pueblo, como regalo, su peso en oro.

La actuación de Abbe Lane con la orquesta de Xavier Cugat, constituyó todo un éxito de publico, tanto de socios como de laredanos, que no se perdieron un espectáculo semejante, y que unos y otros recordarían por muchos años.

A modo de epílogo y como curiosidad, Cugat, mundano y mujeriego, tuvo varias esposas, que enumeramos por orden cronológico: Rita Montaner, intérprete de música clasica; Dolores del Río, actriz mejicana; Lorraine Allen, modelo; la Abbe Lane de nuestros recuerdos; Charo Baeza, bailarina; e Yvone Martínez. Hubo también otras mujeres que endulzaron su existencia.

En cuanto a Abbe Lane, cuyo nombre real es Abigail-Francine Lassman, descendiente de una familia judía establecida en Brooklyn, Nueva York, se divorció de Xavier en 1.963, tras once años de matrimonio. Su última aparición fue en una serie de TV del año 1.985.

Por último, Cugat, con 21 películas que le hicieron conocido en todo el mundo, grabó muchos álbumes de discos en Mercury, con audaces arreglos, así como grandes temas originales. Pasó después a la marca Decca, donde lanzó una serie de álbumes que van de la música Disco al Latin Soul y que incluyen temas excelentes. Varese Saraband lanzó recientemente una extraordinaria muestra, en su compilación de 1.997, en CD, titulada "Cugie a-Go-Go".

Sin olvidar sus caricaturas, ya que fue un afamado dibujante, exhibidas en exposiciones en todos los continentes, Cugat, con sus ojos achinados, pequeños y maliciosos, con la sonrisa permanente, su pipa en la boca o su chihuahua en el brazo, que le gustaba presumir de su casticismo, apareció en muchas de sus imágenes en las Américas y en Europa, tocado con una boina muy a la española.

Viajaba con frecuencia a España y en diversas ocasiones expuso sus dibujos y caricaturas en Barcelona y Madrid

Establecido definitivamente en Cataluña, Francisco de Asís Javier Cugat Mingall de Bru i Deulofeo, nacido en Gerona, conocido mundialmente como Xavier Cugat, nos dejó un 27 de Octubre de 1.990, tras una larga y fecunda vida vivida de noventa años de edad.

A mi lado, "Cugui", con su bigote recortado, sonríe y parece mirarme, desde la cubierta de una colección de sus CD conteniendo sus últimas interpretaciones. Confieso que he sido un gran admirador suyo y de su música amable, permanentemente melódica, a veces desbordante de ritmo y siempre con esencias y sonidos del Trópico.

Desde esta Villa noble que conociste, que sepas, "Cugui", que te seguimos recordando.

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Xavier Cugat en Laredo (I)

Del baúl de los recuerdos extraigo el de la actuación de Xavier Cugat y su orquesta, en Laredo.

Los datos que contiene ese baúl no me permiten precisar el año en que esa actuación tuvo lugar. Creo que se sitúa muy al final de la década de los años cincuenta, inclinándome entre 1.957 y 1.960.

Fue en una gira por Europa de la orquesta del afamado Xavier Cugat cuando la Directiva del Tenis Club Laredo decidió traerla al Club, cuyo edificio social e instalaciones se ubicaban en la segunda manzana de la Avenida de la Victoria, al Norte, en su margen izquierda, entre las perpendiculares Calle Guillermo Martínez Balaguer, al Este, y Calle Marqués de Valdecilla, al Oeste.

El acceso principal, entonces, no era el de la Avenida, sino en un extremo de la Calle Martínez Balaguer, a lo largo de la cual se situaban las tres pistas de tenis, si bien después se modificó a través de la Avenida, para temer la entrada en sus últimos tiempos a la siguiente Calle Marqés de Valdecilla.

Normalmente el Tenis Club contrataba en verano, principalmente durante el mes de Agosto, una acreditada orquesta, muchas veces madrileña, aunque también actuó en otras ocasiones, con señalado éxito, la orquestina local "Osnofla", que era el nombre, pronunciado al revés, creada por el músico, Director de Banda, de Orquesta y compositor, el laredano y tántas veces recordado Don Alfonso Ruíz Martínez.

Cuando el Tenis organizaba alguna fiesta o gala sobresalientes, como la Noche de Disfraces, normalmente los fines de semana, la noticia, que era anunciada en los programas oficiales de fiestas de Laredo, los laredanos acudían esa noche en masa al Club. Hay que aclarar inmediatamente, que eran muy pocos los vecinos de esta Villa que eran socios y que su inmensa mayoría estaba constituída por "veraneantes" principalmente familias acomodadas residentes en Madrid, y también de otras regiones limítrofes, que desde los años cuarenta tenían sus chalets en Laredo, donde venían a veranear, durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre, acompañados de sus servidumbres, como cocineras, chóferes, niñeras, etc.

Cuando digo que los laredanos acudían masivamente me refiero a que se situaban en el exterior de las cercas que delimitaban el Tenis, principalmente en la zona de acceso, para ver desde allí, en primer plano, primero la entrada de los socios, y seguidamente, bien a través de las amplias cristaleras del edificio social, cuando la orquesta y el baile tenían lugar en su interior, o ya cuando noches apacibles y calurosas lo aconsejaban, músicos y socios salían a la zona externa, destinada la parte Norte a zona verde y ajardinada, y que disponía al Sur de una extensa pista de baile.

Como el cerramiento era de un murete que llegaba hasta la cintura de una persona adulta, y sobre él se elevaba una malla metálica, con unos espaciados arbustos recortados plantados por la parte interna, se podía ver, a través del enramado, con bastante facilidad, el ambiente de la fiesta que se desarrollaba en el Club, escuchar las melódicas y modernas canciones que interpretaba la orquesta, y sobre todo ver los trajes, atuendos y disfraces de los socios, cuyas fiestas se alargaban, como máximo, hasta, a lo sumo, las dos de la madrugada, hora en la que cesaba la orquesta y los socios abandonaban en Club, y con ellos, los laredanos, éstos en su condición de "socios externos".

En ese ambiente general fue cuando se corrió la noticia de que el mismísimo Xavier Cugat, artista polifacético, iba a actuar con su mundialmente famosa orquesta y con la participación estelar de la cantante Abbe Lane, la exuberante y llamativa nueva esposa de Cugat.

Muchas personas, principalmente jóvenes posiblemente desconozcan al personaje y a su mujer, por lo que juzgo necesario dar previamente unos trazos de su fuerte personalidad, aunque alargue estos recuerdos a una segunda parte, ya para el siguiente ejemplar de "De laredo, lin":

Xavier Cugat nació en Gerona en 1.900. A los pocos años su familia se estableció en La Habana, y allí desarrolló sus facultades musicales. A los 6 años su padre le regaló su primer violín, y a los 12 años tocaba en la Orquesta Sinfónica del Teatro Nacional de La Habana, en cuya capital conoció al gran tenor Enrico Caruso, quien le pronosticó que tendría un gran éxito en EE.UU. También comenzó a destacar como magnífico dibujante.

Al término de la Primera Guerra Mundial, en 1.918, llegó a Nueva Cork, donde al no encontrar a Caruso, que se encontraba en Italia, atravesó numerosas dificultades, incluídas las económicas. En la "Gran Manzana" conoció al catalán Agustí Borguyó, joven pianista, y ambos formaron un dúo de piano y violín. A partir de entonces cambió la suerte de Xavier. Al cabo de un tiempo viajó a Los Angeles, donde se encontró con una compañera de estudios en La Habana, Rita Montaner, formando un dúo de música clásica, realizando su primera gira por Europa. Poco después Xavier y Rita se casaron.

Al retorno de su gira, Cugat decidió quedarse en Hollywood, cuando apenas tenía 20 años. Fué entonces cuando tomó posiblemente la decisión más importante de su vida: abandonar la música clásica y pasar a la música afrocubana, con acertados toques de jazz, introduciendo la Conga y la Rumba, para hacerla atractiva al público norteamericano. Con su primer orquesta, Coconut Gove, Cugat se relaciona con la flor y nata de Hollywood, Chaplin, Mari Pickford, Douglas Fairbanks, Rodolfo Valentino, Greta Garbo, y años más tarde descubrío a Rita Cansino, que luego se convertiría en la famosa actriz Rita Haywort, con la que apareció más adelante una película. Tambien comenzó en esos años a ser conocido por sus dibujos y caricaturas, tanto que en 1.924 el periódico Los Angeles Times le contrató para realizar una caricatura semanal que resultó todo un éxito.

Cugat tenía un olfato especial para los negocios. Montó una tienda de venta de pipas, para explotar la secular imagen dirigiendo su orquesta con una pipa, que jamás usó, pues no era fumador. Al aparecer en una escena con un perrito, que se puso de moda,se dedicó también a la crianza de perritos "chihuahua" en Laredo, Texas (atención al dato, en la segunda parte de estos recuerdos). También tuvo varios restaurantes, que gestionaba su hermano Enric, donde se servía comida española con su "toque" americano.

En Nueva York las fiestas en el Hotel Waldorff Astoria contaron durante décadas con la nueva orquesta de Cugat, "Cugat and the Gigolos", vestidos con chaquetas de rojo llameante, convirtiéndose en el primer exponente de la música latina, popularizando el cha-cha-cha, la conga, el mango, el calipso y la música brasileña. Con la canción "Perfidia" obtuvo un éxito rotundo.

Evidentemente, Xavier Cugat acertó con el cambio de la música clásica a la latina y afrocubana y lo confesaba abiertamente: "Prefiero tocar 'Chiquita Banana' y tener una piscina, que tocar a Bach y morirme de hambre".

Cugat intervino en numerosas películas musicales, apareciendo siempre en el papel de director de música rítmica y bailable. Destacan "Holiday in Mexico" y "This time for Keeps".

Con estos datos, entraremos de lleno, en el próximo artículo, en la recreación del fugaz aunque impactante acontecimiento que supuso la presencia de Abbe Lane, Xavier Cugat y su orquesta, en Laredo.

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17 junio, 2006

¿Quién se Comió la Ballena?

Bueno, pues resulta que hace unos días me llamó David del Río para decirme que en Radio Laredo se emite un programa, "Entre cazuelas", que presenta Angel Luis Gómez, Director de la Escuela de Hostelería del Instituto de Formación Profesional, y que Angel Luis había decidido dedicar un programa a la ballena que llegó Santoña, con la que se recrudeció la rivalidad chusca entre Santoña y Laredo. El programa lo hace en las instalaciones de Radio Laredo, en la última planta de la Casa de Cultura de Laredo, pero entendió que éste podía ser cara al público, en el cine, para lo que pensó que podian intervenir dos personas de Santoña y dos de Laredo. A David le pareció bien, y Angel Luis eligió a Antonio Cefalú, corresponsal decano del Diario Montañés, y Adolfo Muela, ambos de Santoña, y a Oscar Gutiérrez y a mí, por Laredo. Se hicieron carteles, se anunció desde Radio Laredo, y el mismo día, martes 13 de Junio, festividad de San Antonio, a las 7 de la tarde tuvo lugar el acto, al que acudió mucha gente.

Se había basado el programa sobre la llegada, bien documentada, de una ballena a Santoña el 2 de Noviembre de 1.942. Comenzó el acto muy desenfadado. En mi turno dije que el tema podía distinguirse en dos puntos. Uno de ellos, obligado, el histórico, sobre la preponderancia de los pescadores cántabros en la caza de la ballena, que se extendió desde el siglo X hasta el XVIII, y que esa sería la Historia seria. El otro punto era el de la llegada de la ballena y las consecuencias que a nivel de relación entre los dos pueblos tuvo, y que esa sería la historia menor, o la historieta, que ha servido para unir más aún a Santoña y Laredo entre sus gentes.

Hablé del anterior escudo heráldico de Laredo, formado po cuatro cuarteles: castillo - árbol - navío - BALLENA, así como del sello de Laredo que se conserva en Paris, con una BALLENA como motivo único y central, y dije que, cuando, si el moderador así lo entendía, deseaba hablar, en otro momento, sobre "la otra ballena".

Cuando me dieron paso, hablé del testimonio de mi padre, Rufo Francisco del Castillo, que tuvo siempre buena memoria, sobre la llegada de una ballena a Laredo en la primavera del año 1.921. Conté cómo, a petición de Laredo, vino un industrial gallego con 3 empleados, que descuartizaron el cetáceo, para llegar a lo principal, "el sain", la parte grasa de la cual se obtiene, mediante cocción, el aceite de ballena, muy costoso, por tener múltiples usos, incluído el cosmético. Aclaré que, como no eran tiempos de hambre los inicios de los que se llamaron "felices años 20", a petición del Alcalde se dejó una pequeña cantidad de ballena, para consumo, y el resto se lo llevaron los gallegos, que pagaron sus dineros. Estos datos inéditos sorprendieron, por desconocidos, a panelistas y asistentes.

Y ya vino la parte final, la cómica, hablando de los chistes, los comentarios risibles sobre quién se comio la ballena que llegó a Santoña. Está claro que fué entre Santoña, Laredo, Valmaseda y Burgos. Y en un tuno festivo y con coloquio establecido con el público asistente, se terminó el acto.

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