26 diciembre, 2009

La Puebla Vieja de Laredo: 50 años a examen

Si se me pregunta cuándo comenzó a ponerse de moda la parte antigua de Laredo, creo que situaría su arranque a partir del año 1.960.

Antes resulta obligado recordar la figura de Don Enrique Mowinckel López, el hombre que, al inicio de la década de los años 30, creyó en las posibilidades que ofrecía nuestra Villa como lugar de veraneo, que potenció con la promoción y venta de solares municipales para la construcción de chalets frente a la playa, dando lugar a una colonia de veraneantes con carácter estable.

Después, desde mediados de los años cincuenta, Laredo ya venía recibiendo, en verano, la visita, además de compatriotas, de un número cada vez más elevado de súbditos franceses. ¡Eran los veraneantes! Por un lado la agencia de alquiler de Ramón Arenas del Hoyo, y por otro María Ugartevidea Arguiñarena junto con el francés Mr. Cortier, aquel señor de avanzada edad con su larga barba blanca, se encargaron de canalizar las demandas de alquiler de pisos, algunos en la parte antígua, y de otras zonas, a nacionales y galos, a lo largo de Julio y Agosto a partir de aquellos años.

El idioma francés se puso de moda, y en determinados establecimientos se anunciaba que se hablaba francés. Hubo un señor, D. Jesús González Gómez, conocido cariñosa y popularmente como "Falange", que se desenvolvía muy bien en aquel idioma y que con frecuencia le llamaban unos y otros como traductor. Para ser más fácilmente identificado, usaba un jersey blanco, con el texto On parle français bordado en azul a la altura del pecho.

A trancas y barrancas, una buena parte de comerciantes y de vecinos aprendió el vocabulario imprescindible para entenderse con los veraneantes galos.

La parte antigua de Laredo (entonces no se hablaba de "la Puebla Vieja", cuya denominación llegaría una década después), contaba en 1.960 con un considerable número de bares.

En el mes de Agosto del mismo año 1.960, siendo Alcalde D. Tomás de la Dehesa Blanco, se produjo el rodaje en Laredo de una buena parte de la película "El Coloso de Rodas", coproducción italo-franco-española, dirigida por Sergio Leone.

El cuartel general de la productora se instaló en el Colegio "Miguel Primo de Rivera" y se pagaban ¡cien pesetas! por jornada de rodaje. Esa era una cantidad respetable entonces, y lo prueba que fueron muchos los laredanos que esperaban cola en la parte exterior del cerramiento. Para asegurarse el puesto, aprovechando la bonanza climatológica de aquel mes, una gran cantidad de hombres, mujeres y jóvenes, después de cenar, se sentaban junto a la cerca del Colegio, provistos de una manta, y muchos, además, de una botella de tinto o de coñac, y entre chistes, comentarios, jolgorio, cabezadas de sueño, y sueño profundo después, pasaban la noche al raso, para a la mañana siguiente formar la primera cola que iba penetrando en el Colegio, donde se les entregaba una tarjeta, que debían devolver al final de la jornada para percibir su salario, y se les ataviaba y maquillaba con los ropajes de época en las escenas a rodar cada día.

El ambiente veraniego se incrementó notablemente: en Julio, con los trabajos de la productora alargando el muro Sur de nuestro puerto, con andamiajes metálicos recubiertos al exterior de planchas de madera y escayola, ello para acercar más ese muro a la rotonda del muro Norte, luego la erección sobre los extremos de esos dos puntos, de los dos gigantescos pies del coloso, hasta la altura de la pantorrilla, después la transformación de las bodegas o almacenes del puerto, con remates que asemejaban a las edificaciones de la antigua Rodas, para finalmente, dar paso a los decoradores, quienes imitaron perfectamente los sillares del falso muelle y, sobre todo, consiguieron dotar de una apariencia de bronce viejo a los inmensos pies, tan auténtica, que había que tocar con los nudillos la superficie, para cerciorarse con el tac-tac sonando a hueco, que "no era bronce todo lo que relucía".

Y en Agosto, con la llegada del equipo de rodaje, de los actores principales y secundarios y de los especialistas que "doblaban" a las figuras y ejecutaban las escenas más peligrosas, para culminar con el arriesgado salto de Chinchilla, un magnífico extra, desde el "puente" que unía las pantorrillas del coloso, hasta el agua, hecho que fue contemplado por medio Laredo aquella soleada tarde.

Por la tarde-noche, con las cien pesetas aún calientes en los bolsillos de los jóvenes participantes laredanos en el rodaje, con la colonia veraniega francesa, más numerosa entonces que la española, ello coincidente con una ola de crecimiento económico que recorrió Europa de Norte a Sur hasta los Pirineos, y que posteriormente llegó a nuestra nación, se puso definitivamente de moda la parte antigua de Laredo, en especial, su Calle Ruamayor. Numerosos bares sacaban al exterior sus respectivos asadores de sardinas y el ambiente se caldeaba. Las tortillas del Miguelón se consideraban de las mejores. El "Somera", por ejemplo, a una determinada hora de la noche, iniciaba la escenificación de una ronda radiofónica a cargo del inolvidable Alejandro Oruña Zorrilla, con llamadas al mismo Kremlin y a la Casa Blanca, así como a altos dignatarios de realce internacional. Nunca falló el enlace a través de las ondas, lo que parecía increíble, dado que el micrófono inalámbrico lo constituía ¡el cucharón de madera del tarro de las aceitunas!

Ese ambiente en la zona fue consolidándose a lo largo del tiempo, ya no solo en época estival, sino a lo largo del año, extendiéndose al resto de bares y restaurantes del casco antiguo.

De 1.961 a 1.964 fue nombrado Alcalde D. José Revilla Camino, a quien sucedió D. Antonio Fernández Enríquez (1.964-1.974).

A instancia de la Corporación presidida por el Sr. Fernández Enríquez, el Ministerio de Educación y Ciencia, mediante Decreto núm. 3667, de 3 de Diciembre de 1.970 (se acaban de cumplir, por tanto, treinta y nueve años en el presente mes), declaró Conjunto Histórico-Artístico la parte antigua de la Villa de Laredo, con lo que aquella zona comenzó a conocerse y denominarse, tanto popularmente como de modo oficial, como la Puebla Vieja.

En el preámbulo del Decreto se dice que "... se hace necesario proteger esos valores de tan singular importancia, agrupados en la parte antigua de Laredo, mediante la oportuna declaración que determine su inclusión en el Catálogo de Monumentos de carácter nacional".

Y en su parte dispositiva, en su Artículo primero se señalan sus lindes: "... el espacio comprendido entre la iglesia parroquial de La Asunción, al Norte, y el convento de San Francisco, al Sur, y desde la Casa de Hernando de Alvarado, al Este, hasta el Ayuntamiento, al Oeste".

El Artículo segundo -y último- establece: "La tutela de este Conjunto, que queda bajo la protección del Estado, será ejercida a través de la Dirección General de Bellas Artes, por el Ministerio de Educación y Ciencia, el cual queda facultado para dictar cuantas disposiciones sean necesarias para el mejor desarrollo y ejecución del presente Decreto".


Plano de la Puebla Vieja de Laredo. Haz clic en la imagen para ampliar.
A esas alturas de la década de los 70, el veraneo se había transformado en turismo, como movimiento elevado de masas que se desplazaban principalmente a las playas que se iban poniendo de moda en el litoral hispano.

El "boom" turístico transformó el Ensanche de Laredo, y así, los 500.000 m2. de terreno que en los años 40 había adquirido a nuestro Ayuntamiento la sociedad "CUELSA" (Compañía Urbanizadora del Ensanche de Laredo), que posteriormente transmitió a "Bilbaína de Edificación, S.A.", divididos en lotes de 10.000 m2., fueron vendidos a promotores, que construyeron masivamente sobre los mismos. Cuando se aprobó el primer Plan General de Ordenación Urbana de Laredo, el 4 de Septiembre de 1.967, una buena parte de la masificación urbanística con su desorden incluido, ya se había producido. A la vista de tantos rascacielos, se decía entonces que "el Ensanche parece de cerca un Manhattan de lejos".

Fueron tantos los súbditos franceses que adquirieron apartamentos en Laredo, primero en la Torre del castillo, y después en El Ensanche, en inmuebles como "Orleáns", "Richelieu", "Bijou Basque", etc., que casi había que tomar con seriedad el chiste que circulaba, de un francés que al llegar a Laredo preguntaba: ¿Qué ciudad de Francia es ésta donde hay tantos españoles?

Durante el mandato del siguiente Alcalde, D. Guillermo Setién Ron (1.974-1.978), se pavimentó con adoquines y losas de granito, toda la Puebla Vieja, trabajos que dirigió el Arquitecto entonces municipal D. Miguel Angel Montes Fernández, autor del proyecto.

Tras el cese voluntario como Alcalde del Sr. Setién Ron, le sucedió en el cargo Don Santos Marino Linaje, quien permaneció tan solo un año, hasta 1.979, en que tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas.

Aquí se cierra el período de medio siglo que recogen estos recuerdos.

La pregunta obligada es: ¿Cómo se encuentra la Puebla Vieja de Laredo al día de hoy?

Este conjunto. que contiene un interesantísimo patrimonio histórico en iglesias, ermitas, casonas, casas-torre, portalones, escudos nobiliarios, plazas, rúas trazadas a cuadrícula, lienzos de murallas, etc., patrimonio sobradamente conocido pero nunca valorado como se merece, ha sido sistemáticamente si no ignorado, sí descuidado a lo largo de las sucesivas corporaciones municipales que han regido la Villa a lo largo de los años, y esencialmente a partir de su declaración como Conjunto Histórico-Artístico.

A mediados de la década de los 80, el Ayuntamiento permitió la instalación de disco-bares en la Puebla Vieja. Antiguas bodegas y lonjas fueron transformadas para desarrollar aquellas actividades, alterándose sensiblemente el ambiente nocturno, que se prolongaba a partir de entonces hasta altas horas, creando tensiones entre el vecindario, por el alto volumen de ruido, consecuencia de una muy elemental insonorización en algunos casos, ya posteriormente corregidas en otros. Esta circunstancia hizo que muchos jóvenes, nacidos y criados en la Puebla Vieja, prefiriesen mudarse a vivir a otras zonas, permaneciendo tan solo sus ascendientes -padres, abuelos, etc.- en la ciudadela antigua.

Al día de hoy resulta penoso contemplar el número de inmuebles que se han venido abajo, con los solares resultantes abandonados, y otras casas a medio derruir, ofreciendo un aspecto lamentable. Naturalmente hay que reiterar que ese abandono no se puede atribuir a una sola Corporación, sino a las diversas que se han venido sucediendo desde su declaración como Conjunto Histórico-Artístico, hasta la fecha.

Justo es reconocer que fue un acierto la creación, en tiempos más recientes -a partir de 1.997-, de una Oficina Municipal de Apoyo a la Puebla Vieja, que ayuda a constituir comunidades de vecinos y canaliza la petición de subvenciones que concede el Ayuntamiento para tres esenciales actuaciones en los inmuebles, como son: tejados, fachadas y portales.

Gracias a esas ayudas, incrementadas en su cuantía por la actual Corporación, numerosos inmuebles han sido mejorados notablemente en sus estructuras y en su aspecto externo y ello es digno de destacar y elogiar.

Pero, ¡es tanto lo que aún queda por hacer! Ya se sabe que las negociaciones entre Ayuntamiento y titulares de derechos sobre los solares resultantes de derrumbes, son largas y difíciles. Casa titular o sus herederos, en muchos casos con una deficiente titulación de propiedad, a la hora de negociar hacen demandas exageradas, fuera de razón y solicitan, en compensación a sus derechos, "dinero y vivienda". Si se piensa en un inmueble que estuvo compuesto, por ejemplo, por dos locales y seis viviendas, si cada uno de los condueños solicita indemnización económica y además una vivienda en la obra nueva resultante, se comprenderá que ello resulta imposible de aceptar. El servicio jurídico municipal está realizando una importante labor en esa materia.

Pero hay solares como el de las "casas de los hierros", en el Paseo Menéndez Pelayo, así como también en ambas márgenes, en especial en la izquierda, de la Calle Ruayusera, en Revellón, Ruamayor, Medio y San Marcial, que llevan algunos de ellos muchos años en esa situación. Además, existen otros lugares en los que hay inmuebles derruidos en parte, conservándose únicamente su fachada frontal en planta baja orientada a la calle.

Otro impacto visual muy negativo, además de los tendidos de macizos de cables de energía eléctrica y de teléfonos a través de las fachadas, y de rótulos anunciadores que incumplen la normativa vigente, es la proliferación de puertas de acceso a antiguas bodegas o locales, en un estado de abandono absoluto, rotos sus tablones viéndose a su través los derrumbes internos, cerradas con gruesas cadenas y candados, cubiertas de óxido, en prácticamente todas las calles que conforman el conjunto histórico, situadas algunas a pocos metros de la Plaza de la Constitución, justamente desde donde comienzan las visitas, guiadas o no, de turistas que a lo largo del año, pero de modo especial durante la época estival, recorren por miles -no exageramos- nuestra Puebla Vieja.

En todo caso, y aún con ciertas reservas, todos queremos y deseamos creer, sinceramente, que la actual Corporación Municipal, con su equipo de gobierno a la cabeza, acometerá con decisión y energía, pero en especial con prontitud y celeridad, las acciones que vayan encaminadas a promover la construcción sobre los solares que ha ido adquiriendo, de viviendas, de protección o libres, con las características y calidades requeridas para cada caso, con tratamientos en fachadas externas respetuosas con el entorno, eludiendo en lo posible esos recubrimientos artificiales con imitación a piedra, en zócalos y en el recerco de huecos, tan de moda, etc., evitando repeticiones o "clonaciones" de fachadas y acabados en enclaves distintos, y actuando los Arquitectos a quienes se encarguen los proyectos, como sin duda harán, con toda su creatividad y buen hacer técnico y estético.

Hay que recordar que existen, aprobadas hace años, unas Ordenanzas Municipales de la Puebla Vieja. ¡Es cuestión -y voluntad política- de hacerlas cumplir!

Volviendo a las puertas rotas: ¿Por qué no se compromete la Corporación, voluntariamente, a ordenar su desaparición a lo largo de los meses siguientes, para que llegado el verano de 2.010 podamos celebrar todos, absolutamente: ediles, laredanos y visitantes, una visión de la Puebla Vieja libre de esos puntos negros que tanto la perjudican y afean estéticamente?

Nuestro Conjunto Histórico-Artístico, nuestra querida y sentida Puebla Vieja, además de los máximos respetos, se merece todo lo mejor, mimo, cuidado y nuestra más alta consideración.

Por último, no olvidemos que desde el Fuero concedido a Laredo por Alfonso VIII aquel lejano 1.200, ¡809 años cuajados de densa historia, nos contemplan y hasta sus rúas, plazas y casonas parece que nos reprochan con su acongojado silencio nuestra escasa preocupación por el propio origen de Laredo, como es su Puebla Vieja!

Etiquetas: ,

28 noviembre, 2009

Mis recuerdos del Padre Ellacuría

El día 16 del corriente mes de Noviembre se ha conmemorado en España, en la República de El Salvador, así como en otros diversos países del continente americano, el XX aniversario del asesinato, a manos del ejército salvadoreño, del jesuita Ignacio Ellacuría junto con sus compañeros Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Amando López, Juan-Ramón Moreno y Joaquín López, así como de las empleadas de la comunidad de jesuitas, Julia Elba Ramos y su hija Celina.

Este terrible suceso tuvo una enorme trascendencia a nivel internacional, hasta el punto de ser causa determinante para lograr, como se consiguió tiempo después, llegar a una solución negociada a la guerra civil que a lo largo de una década dejó arrasada la más pequeña república del continente americano como es El Salvador.

El despliegue informativo sobre la conmemoración de este triste acontecimiento, ha sido exhaustivo, en especial en los grandes diarios de edición nacional en nuestro pais.


Ellacuría hablando en un acto ecuménico en San Salvador (marzo de 1989)

Yo conocí personalmente al Padre Ellacuría.

Recién creados los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria en Laredo el año 1.984, a iniciativa del entonces Rector de la misma D. Francisco González de Posada, éste contactó con el sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría Beascoechea, Rector de la UCA (Universidad Centro Americana) de la República de El Salvador, proponiéndole impartir un curso, de una semana de duración, para el verano siguiente.

Aceptado por Ellacuría, éste efectivamente dirigió un curso en el verano de 1.985. La asistencia al mismo por parte de profesores y alumnos de prácticamente toda la geografía española fue tan notable, que se le pidió volver a dirigir otro curso para el año siguiente. Así lo hizo, y en ambos años se cubrieron las plazas en su totalidad. Como aún no se habían comenzado los trabajos de rehabilitación integral de las Escuelas Doctor Velasco para convertirlo en Casa de Cultura, las clases de cada uno de los cursos se desarrollaron en las aulas del Instituto ?Bernardino de Escalante?. Las conferencias semanales se impartían en la antígua capilla de aquellas Escuelas, donde hoy se ubica el cine de la Casa de Cultura.

Dada mi relación de amistad y de trabajo con el Notario de Laredo D. José de Ellacuría y Beascoechea, primo carnal del Padre Ignacio (como se ve, su primero y segundo apellidos son coincidentes en ambos), y en mi condición de coordinador municipal entre el Ayuntamiento de Laredo y la Universidad de Cantabria, acompañé al Alcalde D. Juan Ramón López Revuelta a saludar a tan destacada personalidad, conversando con él en más de una ocasión.

El Padre Ellacuría era natural de Portugalete, donde había nacido el año 1.930. Su primo era natural de Sestao y durante 19 años fue Notario de Laredo. Me contaba por aquellos días Don José (fallecido en Laredo el 12 del pasado mes de Junio) que Ignacio tenía otro hermano jesuita, y otro más sacerdote y que el padre de ellos, tío por tanto de Don José, al enviudar ingresó también en la comunidad jesuita. Y recordaba igualmente que su tío decía que la inteligencia de Ignacio era inabarcable y que ?en su pensamiento no había sombras, todo era claridad, todo era lucidez?.

Recuerdo la cena que se le ofreció al Padre Ellacuría por parte de sus alumnos, al finalizar el curso que impartió en el verano de 1.986, a la que asistimos como invitados, el Alcalde y mi persona.

Fue un acto acogedor y entrañable. A los postres, entre el murmullo de los asistentes miré al P. Ellacuría y me impresionó su gesto. Con un semblante serio y una mirada indeterminada, daba la impresión de encontrarse en una profunda abstracción, en una absoluta concentración. Curiosamente el fotógrafo que se encargó para recoger el evento, obtuvo una imagen que captó aquella expresión de su rostro. ¿En qué pensaba?. Nunca lo sabremos.

Al despedirnos, notamos que su semblante reflejaba seriedad y tristeza. Conociendo la tensa situación política en El Salvador, al ser preguntado si sentía preocupación al regresar, nos confesó que sería ingenuo por su parte si dijese que retornaba tranquilo. Que lógicamente sentía miedo, temor, pero que tenía que volver para estar con el pueblo salvadoreño en momentos tan cruciales. Nos saludamos y aún retengo la expresión grave en su rostro amable y en su mirada inteligente.

Don José María Ureña Francés sustituyó como rector a González de Posada, pasó el tiempo y en 1.989 , como se ha indicado, se produjo el vil y múltiple asesinato.

La Corporación municipal laredana quiso perpetuar el recuerdo del P. Ellacuría, y en 1.990 sustituyó el nombre de la Avenida General Mola por el del jesuita desaparecido.

En los primeros meses del siguiente año, 1.991, el Ayuntamiento de Laredo propuso al nuevo Rector de la Universidad de Cantabria, Don Jaime Vinuesa Tejedor, rendir homenaje, en los cursos del verano de ese año, al Padre Ellacuría. Le pareció bien al Rector y la Universidad cursó invitación a quien fué Rector de la Universidad de El Salvador, Jon Sobrino, para desplazarse en el mes de Agosto a Laredo. Como quiera que una serie de compromisos con otras Universidades adquiridos con anterioridad le llevaban a estar ausente de El Salvador y de España durante todo ese mes, Juaristi designó al jesuita Rodolfo Cardenal para que le representase en el homenaje al P. Ellacuría en Laredo.

Cardenal era un joven brillante y estrecho colaborador del P. Ellacuría. Impartió una soberbia conferencia, que versó sobre la personalidad de su compañero asesinado y la labor que desempeñaba la Universidad que dirigía. Que destacó como un pensador excepcional, y que fue un referente en la teología de la liberación y se confirmó como un intelectual comprometido con la realidad y al servicio de las mayorías populares empobrecidas, manteniendo una posición crítica con las clases dirigentes salvadoreñas. Y que las autoridades civiles y militares veían en él, con sus constantes denuncias de injusticia, un enemigo muy incómodo.

En la cena-homenaje que se brindó al Padre Cardenal, a la que asistieron miembros de la familia Ellacuría, me correspondió estar junto a aquél. Me contó que era nicaragüense, sobrino del Obispo Cardenal (qué curiosa la coincidencia de titulación ?obispo- y de apellido ?Cardenal-), quien formó parte del gobierno de la ?contra? al mando del Presidente Daniel Ortega, como Ministro de Cultura de Nicaragua, hecho que sentó muy mal en el Vaticano, hasta el punto de que en la visita que efectuó al pais el Papa Juan Pablo II, en un intento del obispo de congraciarse con éste, intentó besar su anillo papal, lo que no consintió el Papa, como se vió en aquella imagen gráfica que dio la vuelta al mundo.

Pero asimismo, por ironías del destino, Rodolfo Cardenal era sobrino de Violeta Chamorro, viuda del afamado periodista Pedro Chamorro, asesinado durante la dictadura de Somoza, en Nicaragua. En 1.990 Daniel Ortega perdió las elecciones ante su opositora Violeta Chamorro, quien ostentó la presidencia de Nicaragua de 1.990 a 1.997.

Así pues, Rodolfo era sobrino de dos grandes figuras públicas ideológicamente contrapuestas y enfrentadas.

Me dijo que en la Universidad tenían un pequeño refugio, donde se guarecían cuando se producían las provocaciones del ejército salvadoreño.

En la noche de aquel 16 de Noviembre de 1.989, se oyó el paso de camiones con soldados bordeando el campus. Rodolfo Cardenal dijo a Ignacio Ellacuría que tenían que ir al refugio, pero éste se negó, alegando que ya no le asustaban esas provocaciones. Como el ruido de los camiones aumentaba, Rodolfo insistió, pero Ignacio, enfadado, dijo que él de allí no se movía. Ante lo cual, Rodolfo se retiró.

Pocas horas después, en la nocturnidad de la noche se unieron y consumaron la masacre y la tragedia.

He dudado mucho en narrar en estas líneas lo que me confesó Cardenal. Venciendo mi propia sensibilidad, eludiendo protagonismo y con total lealtad a la verdad, trato de reproducir su relato.

Tras el tiroteo, al desaparecer los camiones y la soldadesca, cayó un espeso silencio. Cuando se descubrieron los cuerpos asesinados, los de los cinco jesuitas junto al césped, y los de Ignacio y las dos empleadas, madre e hija, en otro espacio, sus cuerpos yacían acribillados a balazos.

Pero cruelmente se habían ensañado con el cuerpo del Rector. Habían disparado, principalmente, a su cabeza, a su cerebro pensante, como queriendo vengar el órgano superior de donde emanaba el pensamiento, la inteligencia y el valor para defender a los necesitados y para denunciar tanta injusticia social, tanta marginación y tanta pobreza.

Este terrible testimonio me sigue acompañando desde entonces.

En un reciente viaje a San José, California, donde reside nuestro hijo mayor con su esposa, también de Laredo, visitamos con él la Universidad de Santa Clara, regida por los jesuitas. En una zona ajardinada del campus, junto a la iglesia, hay seis sencillas cruces de madera pintadas de blanco, cada una con el nombre de los seis jesuitas masacrados. Ante ellos rezamos, en silencio, una sencilla plegaria. Por ellos, por la paz, por todos.


Victoria López Alonso en la Universidad de Santa Clara, California, ante el jardín de recuerdo a los jesuitas asesinados en el Salvador

Etiquetas: ,

16 agosto, 2008

El viejo y el nuevo puerto de Laredo

Desde su inicio, continúan a ritmo acelerado las obras de construcción del nuevo Puerto Pesquero-Recreativo-Deportivo de Laredo. Si los plazos de ejecución se cumplen, este proyecto será una realidad de aquí a un año o más. Algo impensable tiempo atrás, pero los avances tecnológicos hacen posible que una obra, siempre de gran complejidad y envergadura como es un puerto marítimo, pueda construirse en un período tan breve de tiempo. Hemos crecido conviviendo con el actual puerto y su entorno. Todo nos era familiar: sus muelles, rampas, escalas, bodegas, tendederos de redes, cofradía de pescadores, la celebración de las fiestas patronales y marítimas con sus cucañas y patos al agua, las abundantes costeras de pesca con aquella febril actividad, breve pero intensa, de transporte de lo capturado, inmediatamente después de su subasta en la lonja, por medio de carros o "mesetas" arrastradas por caballos, hasta las fábricas de conservas enclavadas en la Villa. El puerto, "el muelle", no tenía secretos para nosotros, porque estábamos integrados en él, casi como los sillares que conforman sus viejos muros.

A partir de ahora, a medida que avanzan los trabajos, comenzará a desaparecer la visión del puerto, que ya solo quedará grabada en nuestro cerebro, que no en nuestras retinas, las cuales van viendo la transformación que se lleva a cabo día a día. Habrá cambiado tanto la configuración actual, que supondrá, puede que durante mucho tiempo, un choque emocional entre el recuerdo y la realidad, porque, de repente, el "hoy" del actual puerto pesquero de Laredo pasará a convertirse en el definitivo "ayer". Y cuando, por deseo o nostalgia, queramos revivir aquellos escenarios, ya no tendremos más remedio que recurrir a la imagen grabada, es decir, a la fotografía sobre papel o expuesta en la pantalla del ordenador o a la panorámica recogida en vídeo.

Antes de que desaparezcan la silueta y los contornos del puerto que conocieron generaciones de laredanos, no es ocioso recordar que Laredo, desde su misma existencia, siempre tuvo problemas con sus puertos. La situación y orientación de su extensa playa, unida a las mareas, corrientes y vientos dominantes, han hecho que tras cada larga y costosa construcción de un muelle, cai, muro o puerto, la invasión constante de arenas terminasen por inutilizar su calado y tiempo después, hacer inviables las obras. Al quedar inservible por esas causas la llamada antigua dársena, que según los expertos data del siglo XVI, los laredanos, emprendieron, casi a la desesperada, la construcción del puerto de la Soledad, al Norte de la Atalaya, aprovechándose sillares de la inservible dársena, por razón de economía, según el historiador local Maximino Basoa, para lo cual tuvieron que taladrar la Atalaya mediante un túnel, de 130 metros de longitud. Tanto el túnel como el puerto, costeados por el pueblo de Laredo, fueron terminados el año 1.863. Poco duró este otro muelle. Bastó un serie de continuados temporales en un solo invierno, culminando con otro de mayor intensidad, para destruir prácticamente la flora pesquera y causar tan graves daños en el propio puerto, que ya nunca volvió a ser utilizado.

Por último, en 1.873 se aprobó el nuevo puerto, que es el actual, formado por el muro Sur con su dársena y por otro muro de mayor longitud y dimensiones, como es el muro Norte, que se inicia en el Canto, arrimado a los pies de la Atalaya, y avanza en dirección Oeste. Este nuevo puerto fue terminado el año 1.884.

Faltaba aún por ampliar este muro Norte con un espigón de 150 metros de longitud, en dirección Norte-Oeste, que se inició en 1.929 durante la Dictadura de Don Miguel Primo de Rivera y que fue ultimado durante la II República, bajo proyecto y dirección del Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Don Antonio Garelly de la Cámara, a cuyo competente Ingeniero, que también llevó la dirección de otros puertos desde Cantabria a Galicia, la Villa de Laredo le dedicó una de sus calles.

Al día de hoy, por parte del vecindario, se ignora la solución final que se dará por parte de las empresas que forman la UTE adjudicataria del proyecto, en lo que respecta al viejo puerto. Parece que ha habido modificaciones sobre el proyecto original.

En la última semana se ha visto, con creciente desasosiego, cómo se están desmontando los sillares labrados y redondeado su canto superior, existentes en la parte o nivel más alto orientada al mar, de la zona del viejo muro que se inicia en el Canto, comprendida entre el final de la ligera pendiente y el espigón Norte, así como el derribo del paseo del nivel superior de toda esa parte de muro.

La pregunta, aún sin respuesta, que hacen -que hacemos- los laredanos, es: ¿No se puede respetar en todo lo que fuera posible, el trazado del viejo puerto? Parece que el muro Sur se prolongará, en su día, cerrando la actual bocana, hasta encontrarse con la rotonda o ensanche del muro Norte, formando una unidad que avanzará hasta el extremo del espigón donde hoy se emplaza la edificación que acoge las instalaciones de Cruz Roja Española. Y que se desmontará la parte del viejo muro Norte comprendida entre el ensanche citado y su inicio en el Canto.
"Se habla, se comenta, se asegura de buena tinta..." pero, ¿realmente será ello así?

Sabemos que las empresas no tienen corazón. Ello es bien cierto, porque son inanimadas, pero quienes sí lo tienen son las personas que forman o dirigen sus consejos de administración.
No creemos que sea mucho pedir a los responsables, con sus corazones, de "Marina de Laredo, S.A." que tengan la sensibilidad y hasta la humildad de acercarse a este pueblo noble y leal, como por tradición asevera su Escudo de Armas, y promuevan un acto público en esta Villa, por ejemplo en el salón de actos de la Casa de Cultura, para que, con claridad y rigor, expliquen:

a) El proyecto actualizado del nuevo Puerto Recreativo, Deportivo y Pesquero de Laredo, con exhibición de los planos o proyecciones de imágenes y cuantos datos aclaratorios estimen.

b) Las partes o zonas que van a ser respetadas del antiguo puerto y si se ha de conservar su configuración original, de bloques labrados externos, etc., o se intercalarán partes con otro nuevo tipo de materiales.

c) Si se va a permitir el libre acceso del vecindario a las zonas que vayan a ser respetadas del viejo puerto, así como a la dársena que se destine al puerto pesquero. Los laredanos, desde sus inicios, han circulado por su puerto, como lo hacen por sus propias calles. Porque tienen necesidad de ello y porque han nacido y convivido íntimamente con la mar,

Pero es que Laredo, además de marinero por tradición, es turístico por vocación. Y uno de los placeres de quienes nos visitan es el paseo sosegado por los muelles de su puerto, en especial al atardecer, contemplando panorámicas placenteras, y bellas puestas de sol, siempre con sabor a mar. ¿Se nos va a hurtar a todos, laredanos y visitantes, de ese atractivo, de ese aliciente, de esa necesidad tan básica y tan necesaria para nuestro espíritu, para nuestro gozo interno?

Tampoco hay que olvidar que desde el inicio de las obras y hasta su término, el tramo de carretera desde el enlace con la autovía, en El Callejo hasta el casco urbano, con las calles que llevan hasta el Puerto, vienen siendo transitadas por los pesados camiones que transportan toneladas de rocas hasta El Canto, a un ritmo de un camión cada dos, tres o más minutos. Esos tramos de calles están siendo materialmente "machacados" por tan pesado tránsito.

Necesariamente se resiente su parte más externa y visible, como es su asfaltado, pero también su subsuelo, atravesado en muchos puntos por las conducciones de saneamiento, de agua y luz, etc.

¿No debería evaluarse, por el organismo que corresponda, la valoración de esos daños al finalizarse los trabajos, y solicitar a la empresa ejecutante, en buen entendimiento, su equivalente compensación?

Que se nos aclaren, cuanto antes eso sí, estas dudas, para que el pueblo conozca la verdad, la realidad, las luces -y las sombras si las hubiere- del nuevo puerto. No podemos pensar que la empresa ejecutora haga oídos sordos a tanta demanda de información que el vecindario, con todo derecho, reclama.

Ojalá que el nuevo Puerto Pesquero-Recreativo-Deportivo traiga a Laredo las expectativas de progreso, crecimiento, riqueza y bienestar que se vaticinan. ¡Ojalá! Que los cálculos de éxito se cumplan. Ello será bueno, en primer lugar, para la empresa concesionaria, y también, ¡cómo no! para esta Villa y sus gentes. En todo caso, como antes apuntábamos, apresurémonos a captar, en negativos fotográficos o en soportes informáticos y digitales las últimas escenas que nos será dado conservar, de nuestro viejo y querido Puerto de Laredo.

Etiquetas: ,

17 junio, 2006

¿Quién se Comió la Ballena?

Bueno, pues resulta que hace unos días me llamó David del Río para decirme que en Radio Laredo se emite un programa, "Entre cazuelas", que presenta Angel Luis Gómez, Director de la Escuela de Hostelería del Instituto de Formación Profesional, y que Angel Luis había decidido dedicar un programa a la ballena que llegó Santoña, con la que se recrudeció la rivalidad chusca entre Santoña y Laredo. El programa lo hace en las instalaciones de Radio Laredo, en la última planta de la Casa de Cultura de Laredo, pero entendió que éste podía ser cara al público, en el cine, para lo que pensó que podian intervenir dos personas de Santoña y dos de Laredo. A David le pareció bien, y Angel Luis eligió a Antonio Cefalú, corresponsal decano del Diario Montañés, y Adolfo Muela, ambos de Santoña, y a Oscar Gutiérrez y a mí, por Laredo. Se hicieron carteles, se anunció desde Radio Laredo, y el mismo día, martes 13 de Junio, festividad de San Antonio, a las 7 de la tarde tuvo lugar el acto, al que acudió mucha gente.

Se había basado el programa sobre la llegada, bien documentada, de una ballena a Santoña el 2 de Noviembre de 1.942. Comenzó el acto muy desenfadado. En mi turno dije que el tema podía distinguirse en dos puntos. Uno de ellos, obligado, el histórico, sobre la preponderancia de los pescadores cántabros en la caza de la ballena, que se extendió desde el siglo X hasta el XVIII, y que esa sería la Historia seria. El otro punto era el de la llegada de la ballena y las consecuencias que a nivel de relación entre los dos pueblos tuvo, y que esa sería la historia menor, o la historieta, que ha servido para unir más aún a Santoña y Laredo entre sus gentes.

Hablé del anterior escudo heráldico de Laredo, formado po cuatro cuarteles: castillo - árbol - navío - BALLENA, así como del sello de Laredo que se conserva en Paris, con una BALLENA como motivo único y central, y dije que, cuando, si el moderador así lo entendía, deseaba hablar, en otro momento, sobre "la otra ballena".

Cuando me dieron paso, hablé del testimonio de mi padre, Rufo Francisco del Castillo, que tuvo siempre buena memoria, sobre la llegada de una ballena a Laredo en la primavera del año 1.921. Conté cómo, a petición de Laredo, vino un industrial gallego con 3 empleados, que descuartizaron el cetáceo, para llegar a lo principal, "el sain", la parte grasa de la cual se obtiene, mediante cocción, el aceite de ballena, muy costoso, por tener múltiples usos, incluído el cosmético. Aclaré que, como no eran tiempos de hambre los inicios de los que se llamaron "felices años 20", a petición del Alcalde se dejó una pequeña cantidad de ballena, para consumo, y el resto se lo llevaron los gallegos, que pagaron sus dineros. Estos datos inéditos sorprendieron, por desconocidos, a panelistas y asistentes.

Y ya vino la parte final, la cómica, hablando de los chistes, los comentarios risibles sobre quién se comio la ballena que llegó a Santoña. Está claro que fué entre Santoña, Laredo, Valmaseda y Burgos. Y en un tuno festivo y con coloquio establecido con el público asistente, se terminó el acto.

Etiquetas: ,

17 junio, 2005

Nacimiento de NostalgiasPejinas.com

Corría el año 1.978 cuando un conocido periodista amigo mío, Julio Poo San Román, vino a visitarme a Laredo y me contó que había aceptado dirigir "La Ilustración de Castro", una publicación local, de carácter semanal, que se editaba en la vecina ciudad de Castro-Urdiales.

Me informó Julio que junto con los propietarios de la publicación, habían decidido extender su difusión a las localidades próximas, como Laredo, Colindres, Santoña y Ramales, que configuran la zona oriental de Cantabria, y me pidió colaborar en aquel semanario.

Pensé que podía basar mis trabajos en los recuerdos de mi adolescencia, plasmando las vivencias y los hechos que me tocó vivir en aquellos años, y decidí bautizar esa sección, que tendría un carácter local, costumbrista e histórico, con el nombre de "Nostalgias Pejinas".

Durante los casi cuatro años que duró mi participación en "La Ilustración", hasta que ya no pude continuar en ella por auténtica falta de tiempo, en aquella sección quedaron plasmadas escenas que viví muy de cerca, contadas con rigor y meticulosidad. También pasaron por sus páginas los testimonios de un buen número de laredanos, todos muy conocidos en Laredo, de avanzada edad, que destacaron cada uno en sus diferentes actividades, modos de ser y de actuar. Estas personas desaparecieron hace años de nuestras vidas, pero sus recuerdos quedaron plasmados, en la letra impresa, en las "Nostalgias Pejinas".

Conservo, dignamente encuadernadas, tres colecciones del semanario "La Ilustración", que abarcan todos mis trabajos, con destino a cada uno de nuestros tres hijos. Han pasado ya más de 28 años desde la primera colaboración, y con el material existente, podría con facilidad editar un libro recogiendo todo ese material. Son muchos amigos y conocidos, desde hace años, quienes me vienen insistiendo en ello. Hasta ahora no me he decidido, por una razón:

Tras mi jubilación en el mundo laboral, el director de la revista local "De Laredu, Lin", Javier González Mellado tuvo la gentileza de brindarme las páginas de su publicación, de aparición mensual, que ya tiene más de tres años de existencia, para colaborar en la misma, con idéntico título de "Nostalgias Pejinas".

Acepté de buena gana el ofrecimiento hecho, y como conservo aún frescos multitud de recuerdos por contar, decidí no volver a reproducir mis colaboraciones en "La Ilustración" mientras pueda, por lo que opté por ir narrando nuevas "Nostalgias".

Nuestro hijo mayor, Rufo-Javier, quien con su esposa Nuria residen en San José, me ha impulsado y ayudado en la creación de una página en la Web, abierta a mi nombre, con el título, precisamente, de "Nostalgias Pejinas", en la que se van incluyendo mis trabajos, una vez publicados en la revista "De Laredu, Lin", así como otros redactados expresamente para la Red. Por cierto, en uno de ellos, titulado "Nosotros, los pejinos", aclaro el término pejino, con que se identifica en Cantabria a los laredanos.

Al hablar de San José, me refiero, efectivamente, a la oficialmente denominada "Capital del Valle del Silicio", situada en el "Area de la Bahía", en California, a 70 kms. de San Francisco, en cuya ciudad de San José residen ambos desde 1.992, sin contar los tres años más de permanencia de nuestro hijo en las universidades americanas en su ampliación de estudios.

También han colaborado en la página nuestros otros dos hijos, Alberto y Carlos, en especial éste último en la vertiente gráfica, dada su pasión por la fotografía y la historia de Laredo.

Que pueda seguir narrando más vivencias, contando con la paciencia de los lectores de la revista o de nuestra página virtual, dirigidas tanto a los laredanos, en especial los más jóvenes (los hechos que narro ocurrieron hace casi medio siglo) como a quienes visiten esta página y no conozcan nuestra Villa, a los que pediría que, si fuera posible, se acercasen a Laredo.

Termino ya. La divisa heráldica de nuestro Escudo de Armas habla de "la noble y leal Villa de Laredo". Esos valores humanos, unidos a la belleza natural, al impresionante paisaje que ofrece Laredo, 'histórica por merecimiento, marinera por tradición, turística por devoción, hospitalaria y cordial siempre' comprobarán que esa visita a Laredo, ¡merece la pena!

Les esperamos. ¡Les espero!

Etiquetas: ,

14 mayo, 2005

Colaboración en "De Laredu, Lin"

Hace unos pocos días me encontré con el director de la Revista "De Laredu, Lin", el amigo Javier González. En el transcurso de la charla me dijo que su publicación va a cumplir ahora el tercer año de vida, y me pidió una colaboración para el número que conmemore ese aniversario, la cual podía versar sobre cualquier tema.

Agradecí a Javier su ofrecimiento y le dije que lo aceptaba con satisfacción.

Dos son las razones que me han movido a ello:

La primera, que conozco a Javier desde que se incorporó a nuestra Villa. Acudo al refranero español, que es el poso, el fermento ancestral de la sabiduría popular, y tomo aquel de "La cara es el espejo del alma". Semblante sereno, sonrisa franca y mirada limpia. Aposté por él desde el primer momento en que fuimos presentados, y no solo no me equivoqué, sino que, creo, aún me quedé algo corto en mi primera valoración inicial.

La segunda razón es que me agrada el modo de tratar a las personas que han ido apareciendo en la Revista "De Laredu, Lin", siempre en un tono de respeto y moderación.

Y ese estilo me recuerda la forma muy coincidente en que lo hacía el semanario "La Ilustración de Castro", entonces de ámbito comarcal (se distribuía, además de Castro-Urdiales, en Laredo, Colindres, Santoña y Ramales), en cuyo semanario, que gozó de gran difusión en esta Villa, llevé una sección histórico-costumbrista titulada "Nostalgias Pejinas", que a lo largo de cuatro años, de 1.978 a 1.981, recogió los testimonios de personas muy conocidas en Laredo, como D. Alejandro Martínez "El Explicador", D. Agapito Laya, Don Nemesio Martínez ("Pelines"), Don Angel Salomón, y tantos otros, todos hoy lamentablemente desaparecidos, que contaron sus vidas, sus testimonios y experiencias, las cuales quedaron recogidas de forma impresa, de modo que es posible volver a su lectura y recordar aquellos ya lejanos tiempos, aquellas variopintas circunstancias y a veces emotivos hechos que les tocó vivir.

De otro lado, "De Laredu, Lin", introduce muy acertadamente en sus páginas, y con profusión, antíguas fotografías de personas y grupos, asimismo de modo semejante a como "La Ilustración" hacía, que incluía con cierta frecuencia, fotos antíguas, esencialmente de personas, grupos, coros, rondallas, comparsas, etc., aunque, bien es verdad, con la limitación que imponía el medio tradicional de rotativa, que no es comparable con la alta calidad técnica actual en el tratamiento de imágenes, como tampoco su soporte en papel cuché, signo de los tiempos, como lo es la propia revista "De Laredu, Lin".

Cuando nos despedimos Javier y yo, continué mi paseo hacia el puerto, y pensaba qué tema podía tratar. En ese momento me encontraba casi a la altura de la Cofradía de Pescadores, y ajeno a mi voluntad, el recuerdo me llevó a los años de mi niñez justamente en aquella zona. Entrecerré los ojos, dí marcha atrás a la moviola de mis tiempos y apareció bastante nítida la escena que paso a narrar...

Etiquetas: ,

19 noviembre, 2004

Palabras de Despedida en el Homenaje del Ayuntamiento de Laredo

Queridos Alcalde y Concejales, queridos compañeros, querida familia, queridos amigos:

Agradezco sinceramente el anuncio que acaba de hacer nuestro Alcalde, dando cuenta de la propuesta del Dr. Vazquez de Quevedo, Presidente de Honor de la Academia de Ciencias Médicas de Cantabria, de que mi persona sea declarada Cronista Oficial de Laredo.

El hecho de que el propio Alcalde vaya a apoyar esa propuesta ante la Corporación, humildemente me llena de satisfacción. Pero que sea la Corporación laredana la que libremente adopte la decisión que estime.

Por si las emociones nublan en algun momento mi mente, he trasladado unas reflexiones al papel, reflexiones que, en respeto a todos, han de ser necesariamente breves. ¡de cuatro minutos tan solo! ¡cuatro!

Todo llega en la vida. Y la jubilación de cada uno, también. La mía ha llegado. Mejor dicho, llega mañana, día 20, en que cumplo mi mayoría de edad... de edad laboral. Pero éste, y no mañana es el día, ¡mi día!, porque estoy aquí, entre vosotros, en este acto de despedida que habeis tenido la gentileza y generosidad de organizar.

Qué deciros. Despuès de años de servicio ininterrumpido en el Ayuntamiento de Laredo, he sido testigo de la historia de nuestro pueblo durante... ¡durante casi medio siglo! Exactamente 45 años. Desde el año 1.959, he trabajado con los siguientes Alcaldes:

-Tomás Dehesa Blanco (1.959-1.961)
-José Revilla Camino (1.961-1.964)
-Antonio Fernández Enríquez (1.964-1.974)
-Guillermo Setién Ron (1.974-1.978)
-Santos Marino Linaje (1.978-1.979)
-José Revilla, en su segundo mandato (1.979-1.983)
-Juan Ramón López Revuelta (1.983-1.994)
-Angel Agüero Hoyo (1.994-1.995)
-Fernando Portero Alonso (1.995-2.003)
-Y desde el 2.003, con Santos Fernández Revolvo.

He visto, a lo largo de los años, cómo Laredo se fue transformando del pequeño pueblo pesquero que siempre fue, en una moderna Villa, en una ciudad de servicios, cabecera de comarca, que al día de hoy constituye uno de los núcleos turísticos más importantes del Norte de España.

Soy de Laredo, como vosotros, y como tal, siento a Laredo y la quiero, por lo menos, tanto como vosotros.

Por eso, queridos compañeros, me vais a permitir que al final de mi vida laboral, os recuerde, como yo me lo he recordado cada día, por encima de mis limitaciones, que teneis la gran responsabilidad de trabajar para los vecinos y conciudadanos de nuestro pueblo. ¡Qué bonita tarea! Y quien no lo vea asi, necesita gafas. Las gafas correctoras que dá la vida, que dan la experiencia y los años, en forma de comprensión, amabilidad, regusto por el trabajo bien hecho, y ayuda a quien más lo necesita, por ejemplo, a la persona que llega desorientada y que no sabe expresar adecuadamente lo que desea. Volcaos hacia esas personas sencillas, humildes, ayudadlas pacientemente, y veréis que una vez lo hayais hecho así, os sentiréis mejor para con vosotros mismos, porque algo sí que he experimentado: ¡Que quien dá, recibe! Es decir, si ayudas a una persona, la informas, aconsejas y orientas, con cariño y comprensión, su mirada, la expresión de gratitud en su rostro, hacen que te sientas bien, te sientas mejor, te sientas realizado un poco más. Todo lo anterior es igualmente válido para cualquier otro cometido de obras y servicios municipales que se hagan a la comunidad, desde la reposición de una baldosa, hasta el recorte del césped, pasando por un tendido eléctrico, reparando un banco, desatascando un imbornal, en el servicio de limpieza o regulando el tráfico y cuidando el orden público.

Llegué por primera vez a mi trabajo, un día que recuerdo claro y luminoso, un 2 de Mayo de 1.959, y lo hice con un equipaje bien liviano. Y al día de hoy, en el que ya no peino más que años, me voy rico, sí, pero en experiencia, aunque manteniendo mi equipaje tan leve como cuando llegué, como son las llaves de acceso a mi lugar de trabajo en el Ayuntamiento de Laredo, en el que he trabajado, con mucha honra. Devuelvo aquí al Alcalde esas llaves, que representan 45 años de trabajo, esfuerzo y rutina, pero también de ilusión y experiencias acumuladas. ¡Alcalde, entrego esas llaves!.

Deseo sinceramente éxito en su importante labor, a quien me ha de sustituir a partir de ahora, el amigo y compañero Jesús María Basurco. Sé que sabrá estar a la altura que un puesto tan importante, como es la Secretaría de la Alcaldía, exigen en responsabilidad, seriedad, honradez e integridad sin tacha, discreción, sencillez y trato amable hacia convecinos y compañeros, es decir, hacia todos. Absolutamente hacia todos.

Termino ya. Seguiré brindando mi amistad más auténtica a todos, al paso de los años que Dios me quiera conceder a partir de esta fecha. Que sigais trabajando con ilusión, porque Laredo se merece todos vuestros esfuerzos y lo mejor que cada uno llevais dentro.

Os hago una despedida que me sale del corazón: ¡Os quiero a todos!

Y ya, aquí y ahora, quiero recordar aquella vieja cantuca pejina, por lo que os pido a todos, por favor, que os pongais de pie, en cada mesa, extendais vuestros brazos y enlaceis vuestras manos, unos con otros y, como lo hacían nuestros mayores, sin duda ante una mesa mucho más pobremente abastecida que ésta, -a lo sumo de albillo y galletas-pero con gran contento y alegría, cantar todos:


"... Son de Laredo, de Laredo son..."

¡Muchísimas gracias a todos!

Etiquetas: